-- Ah, entonces pasaré más seguido por estas horas a saludarte – solo cuando lo recuerde él, claro. – ¡Oh! Excelente introducción. No se si pueda superar eso –
– Yo soy Geráld Bisette. Tampoco tengo muchos amigos, pero no tengo enemigos, asi que eso es algo bueno. – al menos parecía serlo de momento. – Soy el avaleur de sabres de este circo, o tragasables si quieres que suene menos sofisticado. –
– Muchas gracias por tus halagos, amigo. – ni siquiera eran amigos aún, pero le gustaba fingir cercanía con las personas que acababa de conocer.
– Es un gusto, Gerald. Acabas de ganar un amigo más, entonces. No me gustaría ser enemigo de alguien que sabe usar sables. – rió un poco ante su propio comentario. La verdad era que veía la amistad como un beneficio propio más que algo de “sociabilidad” entre dos individuos que compartían similitudes, pero quizá no dejaría pasar la oportunidad de dejarse llevar.